El 5 de diciembre de 2025, durante el Greater Bay Area New Economy Forum, el grupo chino Midea presentó un robot bautizado MIRO U, al que describe como un robot humanoide, según el medio Interesting Engineering. El titular que acompaña a la máquina es llamativo: seis brazos. Pero si se mira de cerca, este robot cuenta sobre todo otra historia, la de una palabra, humanoide, que ya no significa gran cosa.

Seis brazos, pero sin piernas

Empecemos por la forma, porque es ella la que intriga. Según Interesting Engineering, MIRO U posee una cabeza y un torso de tipo humanoide, pero no camina: se desplaza sobre un chasis con ruedas, no sobre piernas. Y no tiene dos brazos como nosotros, sino seis miembros biónicos totalmente motorizados (es decir, brazos articulados accionados por motores), capaces de efectuar tres tareas al mismo tiempo.

Resumamos. Un humanoide, en el sentido primero de la palabra, es una máquina que imita el cuerpo humano: dos piernas, dos brazos, una cabeza. MIRO U, en cambio, tiene cabeza y busto, pero rueda en lugar de caminar y lleva tres pares de brazos. Dicho de otro modo, en los dos puntos que definen verdaderamente nuestra anatomía, el número de brazos y la marcha sobre dos piernas, hace justo lo contrario. Tenemos una máquina herramienta móvil a la que se ha añadido una cabeza y un torso para que se parezca a alguien.

¿Por qué esta forma, precisamente?

Y es ahí donde la elección se vuelve interesante, porque es lógica. Si una máquina debe hacer tres cosas a la vez en una cadena de montaje, seis brazos valen más que dos. Si debe desplazarse sobre un suelo plano y liso de fábrica, las ruedas son más simples, más estables y menos costosas que las piernas. La forma de MIRO U no es, por tanto, un humanoide fallido: es la confesión, por parte de la propia ingeniería, de que la silueta humana no es la mejor para el trabajo que se busca.

Queda entonces una pregunta simple: ¿por qué seguir llamando a esto un humanoide? La respuesta tiene sin duda menos que ver con la técnica que con la comunicación. Humanoide se ha convertido en una etiqueta que vende, desprendida de la anatomía. Se pega una cabeza y un busto a un robot industrial, y la palabra mágica hace el resto.

Un fabricante de lavadoras que se hace su propio robot

La otra sorpresa está en otra parte. Midea no es un especialista de la robótica humanoide: es, de base, un gigante de los electrodomésticos, un fabricante de lavadoras y de aires acondicionados. Ahora bien, según Interesting Engineering, MIRO U debe entrar para una fase de prueba en la propia fábrica de lavadoras de gama alta de Midea, en Wuxi, de aquí a finales de diciembre de 2025.

Este detalle dice mucho. En lugar de comprar un robot a una empresa especializada, Midea construye el suyo, para sus propias cadenas. En claro, el fabricante internaliza la robótica en lugar de subcontratarla. Es lo que se llama la integración vertical: hacer uno mismo, internamente, lo que se podría encargar fuera. Dicho de forma sencilla: es como un panadero que decidiera fabricar él mismo su horno, a medida, en lugar de comprarlo ya hecho.

¿Y la famosa ganancia del 30 por ciento?

También se le atribuyen promesas cifradas. Siempre según Interesting Engineering, MIRO U debería aportar alrededor de un 30 por ciento de eficiencia adicional durante los cambios de producción, esos momentos en que una cadena debe pasar de un modelo a otro y en los que cada minuto cuenta. La cifra se anuncia antes de las pruebas y proviene de una sola fuente: hay que tomarla, por tanto, como una estimación del fabricante, a verificar en condiciones reales, no como un resultado ya medido.

En el fondo, MIRO U es menos el primer robot de seis brazos del mundo que una buena ilustración de una deriva: la palabra humanoide sirve en adelante de etiqueta de marketing, incluso cuando la máquina rueda y lleva tres pares de brazos. La verdadera noticia no está en el superlativo, sino en lo que este esconde: una forma dictada por la tarea más que por nuestra silueta, y un industrial de los electrodomésticos que se fabrica, él solo, sus propios robots de fábrica.